No fue una mas para Hamilton

 

Lewis Hamilton, Mercedes, Circuit Gilles Villeneuve, 2017

Lewis Hamilton ganó el Gran Premio canadiense y cuando escribo estas líneas Totto Wolff sentencia que el resultado fue “tal como el doctor lo habría recetado” Obvio, Lauda había anticipado con su usual estilo mordaz de crear juegos de guerra mentales, que haría falta un completo fallo de Vettel y Ferrari para retomar el chance de ir al título.

Y no fue peor porque justamente Sebastián falló involuntariamente cuando Verstappen en su arrojada maniobra de largada, le tocó y dañó su alerón delantero. Dos autos de seguridad mas -uno de ellos virtual- y el volante de Ferrari debió cambiar su “aproach” de manera total para caer último y remontar la cuesta con toda energía llevandose con justicia el “driver of the day” por sus osados adelantamientos que minimizaron la catastrofe ferrarista en ciernes.

Y aunque el incidente haya abierto una carrera aparte llena de tranquilidad para Hamilton no fue una victoria mas, no fue un trámite ni una hazaña: El mantra de su mentor -Ayrton Senna- le ungió de una especial capacidad para manejar el fin de semana como deseaba. La pole 65, el caso en su honor del “Mágic” hicieron el preambulo de lo que sería una victoria cómoda y ¡voilá! regresar al campeonato aunque 12 unidades de diferencia aún se leen grandes.

Mercedes estuvo de vuelta con una nueva especificación de motor que en silencio, demostró que la gendarmería germana todavía tiene los “Metales” para llevar adelante su superioridad en este apartado. Sin embargo, la SF70H estaba a milésimas de segundo, es un auto magnífico, flexible y es en esencia mas equilibrada que la W08.

El punto es que para Hamilton volver a la lucha era esencial. En medio del fragor que tuvo y que no es inusual que se observe en el Gilles Villeneuve habrá que recordar que este “divo” de la Fórmula Uno moderna alcanazó a una leyenda y va por las 68 de otra mas. Sí, no tuvo los avatares de luchar con un Toleman o un Lotus, siquiera un Minardi pero cada decisión tomada entre McLaren y Mercedes no llevó el sello del miedo para el moreno con aspecto de rapero excéntrico y famoso. Hamilton lo lleva en la sangre, en sus genes. Las estadísticas son solo el complemento de su arrojo, su divismo, su irreverencia y su ocasional desparpajo verbal como el desprecio a la Indy 500 de su némesis.

Nadie dirá que no es auténtico y que siempre esta al 200% de su capacidad. Tal y como lo hacía Ayrton Senna.

 

(Foto de http://www.f1fanatic.co.uk)

 

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Archivado bajo Día a día, Lewis Hamilton, Los "Después" de los GP

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