Las cenizas de Yas Marina que Lauda debe apagar.

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Es como si el Mercedes W07 de Nico Rosberg siguiese en la recta principal, apagado, con el beso estampado (y nada original) del nuevo campeón del mundo rodeado de montañas de cenizas aun ardientes que lentamente resisten a convertirse en un promontorio de desechos.

Es la sensación tras el caliente final de temporada en el oprobioso y espectacular Yas Marina de Abu Dhabi. La opulencia, la grandilocuencia del escenario fue mas apropiada de lo esperado para la enorme tensión vivida en pista en la que se vio la ganancia de un osado y desafiante Lewis Hamilton y la magnífica ejecución del control de daños llevada a cabo con estoicismo por el nuevo campeón del mundo; Nico Rosberg.

Después de dominar cada sesión libre para preparar el asalto psíquico final, Hamilton se jugó su última carta. Y lo hizo como lo haría cualquier testaruda mentalidad de un multi campeón a quién la derrota no le sienta bien. Compactó el pelotón colocando tiempos por vuelta ridículos tomando en cuenta la superioridad de su auto para generar un posible caos en Nico, que debía controlar su cercanía a la telaraña armada por Lewis y además, la presión inmisericorde que tenía detrás: El fervoroso Vettel y el valiente Verstappen.

Pero en ese escenario, Rosberg caminó con seguridad en la parte externa de la trampa. Hizo un descomunal adelantamiento a Verstappen que por mas excusas del desgaste de gomas en el holandés llevó arrojo y riesgo. Resarció un poco con ello la fama -bien ganada- de piloto que no es tan bueno adelantando pese a la calidad de su material. Superado el trance, recibió una tunda de presión durante las últimas vueltas para coronarse alcanzando el podio. Nico, desmontó la telaraña con absoluta certeza pero dejó a la araña demostrando su poder, su dominio.

Personalmente me quedo con el revelador PNL del nuevo rey de la Fórmula Uno. Exhausto, destruido, reconoce su ingenuidad al no esperar la mascada de su némesis. Admite su tensión angustiosa en cada suceso del Gran Premio. Me ha recordado a Mika Hakkinen en sus tiempos de sudor extremo para vencer a Schumacher (Aunque el PNL del finés era algo mejor) o bien a Hill gritando a Jordan lo que podía hacerle a Ralf para ganar en Bélgica. Y así ciertos episodios de la Fórmula Uno reciente.

Las cenizas arden porque el paddock se ha volcado a sonreirle a Nico de manera mayoritaria. La carencia de humildad en Hamilton podría ser la respuesta. Su divismo la otra parte de esa respuesta. Claire Williams, Mark Webber, Daniel Ricicardo, Sebastián Vettel, Kimi Raikkonen… En realidad protegen sus historias e intereses personales al aupar a Nico. Y no están errados. También están Sainz o Verstappen afirmando irreductibles que habrían hecho lo mismo que Hamilton y Horner, como siempre, tratando de mover la alfombra políticamente a Mercedes.

Quienes aún caminan sobre las cenizas como Optimus Prime son los dirigentes de Mercedes AMG, ergo, su presidente Totto Wolff realmente parece mas a Megatron (favor leer que son los Transformers) Ya no le basta con controlar políticamente la grilla con sus motores, movimientos de pilotos o llamadas a sus padres, su aspiración era ganar el Gran Premio clausura de manera amplia y distendida. Sin riesgos. Y no lo logró. Aunque estadísticamente el resultado es perfecto, Hamilton desafió a la nerviosa estructura dominante con desatender sus instrucciones sobre la imperiosa necesidad del inglés en abrir brecha, normalizar su ritmo y ganar cómodamente. Razón tiene el moreno cuando considera que parecía una instrucción mas para garantizar la titulación de Rosberg. Y sin embargo fue tal el control de su estratagema que no hubo un momento real de ruptura del hilo. Todo estuvo bajo control.

Cuando escribo estas líneas, mucho se habla de las “consecuencias” de la osadía de Hamilton. Puedo imaginar a Dieter Zetche reunido con Totto Wolff en un cuarto lleno de mucho gris, interrogando a Lewis como si fuese el FBI a un sospechoso del Isis. Creo que Niki Lauda tiene la clave para calmar las aguas. Sería una horrenda estupidez que Mercedes no entienda -aún- que Hamilton tiene una raza especial, y que desconectarle generará una inestabilidad enorme en Brackley. Los grandes pasos de gigante de Red Bull exigen en Mercedes la comprensión de que no todo puede ser controlado. Por fuera, muchos salivan la posibilidad de que el tricampeón quede lacerado psiquicamente y hasta fuera de la grilla. Y seguro a Rosberg no le incomodaría desafiar a Werhlein siendo ahora el campeón un hombre mas seguro, mas capáz y menos tensionado para buscar resultados.

Lauda, tu, el dirigente, accionista y ex piloto tienes la opción.

 

 

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