La hora cero ha llegado a Nico Rosberg

Desde que su rival máximo abrió espacio en 2015 para que el germano ganara una racha de Grandes Premios no convincentes, Rosberg, unió invierno y calendario con una impresionante perfomance. Pero ha llegado el momento en el que debe demostrar su tesitura si quiere retomar la idea de ser campeón del mundo.

Hace par de meses, Mercedes AMG F1 ofreció un comunicado que lejos de caer bien en sus fanáticos y en los miles de seguidores de la Fórmula Uno, mas bien creaba suspicacias. Se trataba de una agresiva y quejosa afirmación sobre la pulcritud del plantel de Brackley en referencia a los señalamientos en distintos medios y redes sociales sobre una posible inclinación deliberada de la balanza a favor de Nico Rosberg ante su compañero el tricampeón Lewis Hamilton.

Nadie había hecho algún análisis sesudo sobre tal punto. Mercedes recogió nerviosamente la “percepción” de que se favorecía a Nico. Las teorías volaron: Indisposición con la imagen excéntrica de Hamilton que irritaría a la dirigencia germana fue la primera. Luego, se descubrió que los mecánicos de Lewis habrían sufrido un “revoltillo” al ser cambiados por los de Rosberg. En fin, nada concluyente.

Nico; En realidad parecía alcanzar un nivel interesante de desarrollo. Lewis; Había bajado la guardia en su preparación física, exhibiendo una vida social ruidosa, opulenta y comprometiendo su talento. El resultado para Rosberg que iba en una dirección opuesta se plasmó en la conexión que pasando por el invierno de desarrollo, engranó perfecto con Melbourne y mas allá.

El problema, es que cuando no eres un Super talento nativo, ir en contra de tu ADN es difícil. En Fórmula Uno hay y habrán siempre, y han habido, volantes capaces de ganar, de hacer maniobras puntuales magníficas pero que adolecen de la consistencia, de la extrema tonada en alza, del apetito y autocontrol necesarios para desfilar un largo calendario sin fisuras que impacten su misión: El campeonato del mundo. En las últimas décadas apellidos como Barrichello, Coulthard o Massa son perfectos representantes de ello.

Nico esta en esa liga. Hace un esfuerzo excepcional pero le es difícil encontrar en pista una respuesta contundente ante situaciones desafiantes de tracción, humedad o imprevistos puntuales. Justo, lo que le sobra a Lewis Hamilton.

Si Rosberg quiere ser un Damon Hill o un Jenson Button, tiene que regresar a un nivel de concentración máximo. Dejar de administrar daños y volar bajo en calificaciones y carreras dando un extra adicional. Lo había hecho bien pero Azerbayan, Austria y Reino Unido han sido una debacle sostenida. Y ha mezclado de todo: Impotencia, impericia e inseguridad y un poco de la mala suerte que también había sacudido a Hamilton previamente.

¿Puede Nico cambiar la historia? Hasta hace poco su compañero de equipo lucía desconcertado porque es en esencia, un ser humano. Tiene la difícil misión de detener su avanzada. Tiene la decisión de mostrar a las pisadas de animal grande, la escopeta del cazador. Con puntería fina, con nobleza. No le será fácil, no le es intuitivo pero es su hora de la verdad.

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