Max y las aventuras de Montmeló

Max Verstappen, Red Bull, Circuit de Catalunya, 2016

El fin de semana recién finalizado en el calendario de la Fórmula Uno fue especial. Las carreras en Montmeló no suelen ser inolvidables por razones diversas. La imposibilidad de adelantar así sea con el auto que tenían Fangio o Lauda en sus tiempos mozos lo define todo. Pero el ambiente en España es siempre excepcional. De alguna manera es un “Lobby” de natural apertura a la temporada Europea, mas allá de que la invasiva Rusia tenga ahora ese listón. Aún, mentalmente, la mayoría asume que el calendario “empieza realmente acá” y eso no cambiará fácilmente.

En años recientes, el protagonismo exacerbado que la “Alonsomanía” ha impregnado al “circuit” de un ambiente especial de fanatismo al bicampeón local. Pero el que mas opciones tuvo fue el hijo de una luminaria del automovilismo español en otras lídes como lo fue Carlos Sainz. Su primogénito no llegaba incómodo al disponer de un auto respetable y además aliviado de recibir un nuevo compañero que seguramente no estaría a la altura. El ruso Kvyat cumplió sin embargo de manera decente en todo el recorrido desde el viernes al sábado y el domingo colgando la vuelta mas rápida. Carlos, hacía un carrerón primero de servicio al equipo “premium” de Red Bull Racing y luego pujando y luchando para alcanzar un honrado quinto lugar.

Sin embargo, Sainz Jr tendría la desazón de ver como Max Verstappen, el escogido, ganaba generando un verdadero maremagnum en la opinión deportiva general. Nuevamente y como pocas veces ocurre, la Fórmula Uno se volvía noticia viral en quienes incluso no siguen su calendario con cotidianidad.

La hazaña del púber holandés tuvo varios componentes. El primero, el desaguisado entre Hamilton y Rosberg por demás espectacular cuando el alemán le robó una notable posición de cuerda al campeón vigente. Pocos han reparado, en este punto: Rosberg quitándole la posición de cuerda labrada por el orgulloso moreno inglés. Rosberg, el piloto de segunda categoría, desafiando con firmeza y yendo por una nueva victoria. Tan solo tres curvas mas adelante un ofuscado Hamilton buscaba agresiva y algo exacerbada manera a Nico. Vio una oportunidad, tuvo la señal en el parpadeo rojo del germano y no dudó. Pero su optimista intención fue cerrada por una milimétrica demora del W07 al tapar tarde la línea del atacante. El resultado: Una colisión con ambos fuera y un botín expedito de 45 puntos ofrecido a sus máximos rivales.

Fue allí cuando comenzaron los bravíos toros energéticos a brillar. Ricciardo debió ser el ganador pero bajo una justificación algo genuflexa y poco convincente, alteró su plan estratégico en pos de Verstappen. El mandado estaba hecho y el holandés controló a la perfección a un exhausto Kimi Räikkonen que luego mostraría su frustración en el podio. Al margen, Vettel y Ricciardo se trenzarían en una estupenda lucha que reveló dos cosas: La rivalidad esta allí y ambos están en plena forma de sus facultades.

¿Detrás? Lo relevante fue mencionado: Sainz, Kvyat, Bottas y Pérez. El resto a mas de una vuelta.

Verstappen no solo aprovechó un apoyo excepcional del equipo al que emergió meteóricamente. Construyó su fin de semana desde el viernes cuando ajustó el “grip” del RB12 y colocó un ritmo idéntico al de Ricciardo estando en franca desventaja. Lo propio ocurrió en la búsqueda de posición de cuerda. No hubo despistes, errores. Todo bajo control. Un fenómeno.

Mas allá de lo visto, hay conclusiones que no se pueden perder de pista. Red Bull técnicamente sigue demostrando ser el mejor equipo de la Fórmula Uno. Tan geniales como arrogantes, solo necesitan un propulsor acorde para regularmente comenzar a menoscabar la superioridad de Mercedes. Este fin de semana, los austriacos ganaron mediáticamente mucho mas que los germanos en su invicto dominio en cuatro pruebas anteriores.

Mientras tanto, Ferrari, se hunde entre un auto frágil y con muchos desajustes y un plan táctico poco consistente en cada salida a pista. Desde el equívoco costoso de Australia hasta las presiones que Arribavene trata de esquivar. Sin embargo, el consuelo es que están en una posición mucho mas competente que por ejemplo, McLaren.

El ganador fue el cruento pero conciso Helmut Marko. El programa de talentos de Red Bull Racing seguirá arrojando estrellas veloces, técnicamente bien preparadas y listas para reemplazar apellidos costosos y llenos de poca tolerancia.

 

 

 

 

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Archivado bajo Día a día, Los "Después" de los GP, Max Verstappen

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