Pastor Maldonado: Auge y caída.

Cuando en Diciembre de 2010 se confirmó la llegada de Pastor Maldonado a la Fórmula Uno, la controversia inmediatamente comenzó dentro y fuera de la geografía natal del volante venezolano. En sí, su currículo le asestaba haber conseguido el campeonato GP2 de ese mismo año con relativa facilidad pero otros observarían que ello ocurrió tras cuatro años insistiendo en dicha categoría. Entonces, se hizo recuento de que apellidos como Hamilton, Rosberg, Glock o Hulkenberg ya habían partido a la Fórmula Uno siendo los verdaderos referentes, lo cual simplificaría las cosas para el nativo de Maracay.

Los mas memoriosos recordaron sus inconsistentes demostraciones en la también reputada “World Series By Renault” en donde le sucedió de todo: Desde demostrar su espectacular empatía con el principado de Mónaco hasta ser suspendido casi de por vida por un accidente en ese mismo lugar donde atropelló a un comisario de FIA. Luego, la sanción se suavizó.

Además, Maldonado, ingresaba no como se había especulado en un principio a un modesto equipo -Puerta normal para muchos pilotos- que pudo ser Hispania. Lo haría con uno de los mas ganadores en la Fórmula Uno históricamente -Williams- pese a que ciertamente el rumbo del conjunto inglés había palidecido tras su inconclusa experiencia con BMW.

La crítica especializada observó que la llegada de Maldonado desbancaba nada menos que a Nico Hulkenberg que casualmente, colgaba una impresionante pole en el GP de Brasil de 2010. El alemán al enterarse de que saldría del plantel de Grove preguntó “¿Por Maldonado? Pero si le gané siempre cuando fuimos compañeros en GP2” En Williams un silencio incómodo dio paso a la nueva realidad: La nueva sangre fresca traía un patrocinio inmenso, ideal para las comprometidas finanzas del mítico y avaro Sir Frank Williams director del equipo.

Las escandalosas sumas de dinero endilgadas a PDVSA convirtieron los monoplazas en los que Maldonado corrió en lúcidos exponentes del logo de la estatal petrolera venezolana y un distintivo mensaje que invitaba a conocer a nuestro país. En realidad, ni el mercadeo de los lubricantes de dicha estatal o de otros productos o de autódromos remozados o de un programa de pilotos bajo apoyo era la misión. La tentativa era promover el régimen político de Hugo Chávez a través de la vitrina mas exponencial posible. Y ello, pese a que dicha exposición fuese un franco contrasentido a la causa que se pretendió imponer (Un sistema socialista exhibido en una vitrina del mas puro capitalismo ortodoxo posible)

Como la Fórmula Uno es un centro de negocios que funciona 24 horas de lunes a jueves para dar paso a raudales de dinero convertidos en tecnología, olor a gasolina, humo, cauchos y velocidades de vértigo los fines de semana, Maldonado tenía la no sencilla tarea de desmitificar la percepción de que era simplemente un piloto de pago. Tarea nada sencilla por distintas razones. En realidad, el mismísimo Niki Lauda pagó para correr entonces con lo mejor que pudiese tener en la mano. En realidad, Fernando Alonso también fue propulsado por una concatenación de intereses en donde hasta la política de estado tuvo mucho que ver. El detalle que es que Lauda y Alonso han dejado huella suficiente que la pugnacidad por recursos estaba plenamente justificada.

Para Maldonado, emerger de una economía del tercer mundo que se bamboleaba entre los excelsos precios del Petroleo y complejos problemas sociales además de advertencias serias sobre distorsiones financieras a futuro, sería una condicionante importante. Su entorno explicó de manera vehemente que la única manera de poder alcanzar el “tope” del sueño de todo piloto era con un patrocinio como este. Así, los humildes y luchados días de peregrinar por todos lados para sostener su carrera deportiva desde niño encontraron asidero.

El balance tras cuatro años de continua competencia es singular: 1 victoria en 91 carreras ningún podio adicional y 76 puntos conseguidos. Sus críticos mas feroces reseñarán los 29 retiros de competencia en donde no siempre llevó culpa pero que exacerbaron críticas, mofas, memes en redes sociales y explícitos menosprecios como el adolescente británico que creó una web en donde se contabilizaba los incidentes del venezolano. También quedarán los motes de “crashtor” “Crashdonado” “Dinero Mal-donado” y otros muchos.

Pero que Maldonado haya históricamente anotado con tinta indeleble su sensacional victoria en España 2012 no es poca cosa. Ganó respeto por largo tiempo y posicionó a Williams a la figuración de raigambre que tanto había buscado. En el mismo patio de Alonso y por cierto delante de él, Maldonado honró lo que ya había exhibido desde muy jóven: Es un piloto visceral que cuando se concentraba y enfocaba alienando otros factores muy propios como su buen sentido técnico en el reglaje y una velocidad innata que no merecía discusión alguna, entonces tenías a un volante simplemente estupendo.

Lastimosamente desde entonces, Maldonado no regresaría al podio. Acumular 45 puntos ese año fue lapidario porque el Williams Renault había demostrado tener un gran chásis. Paradójicamente fue acumulando incidentes diversos, uno de ellos en contra de Hamilton en el GP de Bélgica cuando pretendió usar su auto cual arma de venganza en pista. Esto, estremeció a la FIA y los críticos convencionales hablaron pestes del aragueño.

Maldonado en adelante, sería seguido por una estela de mala suerte combinada con su característica facilidad para desconcentrarse e involucrarse en problemas. Luego, un episodio deplorable fue cuando quienes le manejan encontraron “buena idea” salir de Williams para mudarse a Lotus rompiendo el contrato, enriqueciendo al plantel inglés y mudandose a una factoría con serios problemas financieros. Maldonado, vería atónito como Williams mejoraría con el propulsor Mercedes al punto de irse a buscar podios contra los todo poderosos de Red Bull, Ferrari y Mercedes mientras Lotus se hundió ante la realidad de que sus buenos autos no tenían siquiera con el patrocinio, capacidad para desarrollarse honradamente.

Maldonado, nos acostumbró a colisionar en sesiones libres, calificaciones y carreras. Pero el asombro mas increíble se dio cuando hasta en una “demo run” que arrastró miles de personas a verle correr en su natal Venezuela, impactó uno brocal en un paseo histórico dañando el auto e imposibilitando el final de dicha demo. No se diga mas.

Pocos fuera de las fronteras venezolanas comprenderán lo que significó tener un inesperado protagonista en la Fórmula Uno. Maldonado acumuló a partes iguales detractores y fanáticos. Los primeros veían como pésimo que llegara quinto, sexto o séptimo luchando rueda a rueda con encono y determinación y consiguiendo puntos. No entendieron nunca que la Fórmula Uno siempre fue un deporte de extremos donde uno o dos equipos ganan, dos o cuatro llegan al podio y el resto simplemente rellena haciendo hazañas por puntuar o terminar la carrera.

Canales de televisión locales y foráneos siguieron de cerca la huella de Maldonado. Siempre humilde, colaborador y pragmático, Pastor de buena gana accedió con todos. Maldonado nunca exhibió divismo ni declaraciones altisonantes. Ocasionalmente se justificaba diciendo que “siempre da el máximo” o “Cuando otros colisionan, no hay tanto alboroto”

Los fanáticos del venezolano se quedarán por siempre con la postal mental de su victoria en España, con la foto que acompaña esta misiva en donde “dos campeones levantaron a un gigante algo jamás visto” o con el incondicional respaldo cuando FIA le penalizó no pocas veces no solo por choques o colisiones sino por ingresar a boxes pasado de velocidad por ejemplo. En redes sociales y foros, estos fanáticos demostraron muchas veces sus juveniles e incipientes conocimientos, trazando grotescas disputas en defensa del volante venezolano. Disputas, exacerbadas por la militancia política, por el fanatismo de seguir a líderes que los convirtieron en un ejercito de solidarios “entendidos” de automovilismo.

Lamentablemente lo que trajo a Maldonado a la Fórmula Uno se lo ha llevado también. Aunque en 2015 su renovación había sido garantizada, el equipo fue vendido a Renault luego de que colapsara económicamente. Y como el patrocinio del volante venezolano esta tan ligado a una condicionante política, el derrumbe de los precios petroleros, la llegada de la oposición al parlamento venezolano en franca mayoría como prueba de la reversión de popularidad ante el proyecto de gobierno que propulsó a Maldonado a las alturas, han condicionado la erogación de dinero para garantizar su continuidad. Renault, habría sin duda respetado la renovación de Pastor máxime, en un año de transición en donde los franceses poco deberían trascender. Maldonado, con un comunicado claro y sentido, comunicó su retiro no solo de Renault sino de la Fórmula Uno dejando tras su estela mucho mas que huellas de llantas y gasolina quemada.  Los sentimientos encontrados serán eternos y en el futuro las réplicas de sus autos, sus prendas de vestir y el himno venezolano en aquella tarde en Barcelona de 2012 serán siempre testigos mudos de las discusiones sobre si ha sido en medio de tanta controversia el mejor exponente del talento al volante venezolano en el automovilismo mundial.

 

 

 

 

 

 

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