Bianchi y el lado oscuro de la Formula Uno

Jules Bianchi murió en términos prácticos el mismo día que tuvo su horrendo choque en el Gran Premio de Japón de 2014. Fueron nueve largos e interminables meses de sufrimientos por su entorno de allegados. El piloto nunca recuperó su conciencia.

Muere en 2015 con lo que teníamos 21 años sin una muerte en pista desde que Roland Ratzenberger y Ayrton Senna “volaran” hacia los cielos del olimpo a motor generando una conmoción tal, que la categoría se perfeccionaría a límites insospechados de seguridad que le volverían muy segura. Desde los monoplazas hasta los aditamentos al piloto hasta el diseño de los nuevos circuitos. Todo se volvió en favor de no repetir carnicerías en la pista.

Sin embargo siempre habrá espacio para la tragedia. La misma, estuvo dando vueltas en Luciano Burti, Robert Kubica o Felipe Massa en distintos años con secuelas mas o menos graves, mas o menos espectaculares. Salvo el caso de Burti en donde coincide con Bianchi las condiciones de alta peligrosidad de la pista, el polaco y el brasilero fueron blanco de imprevistos imponderables.

El caso de Jules es muy peculiar: La pista estaba realmente difícil pero lo hemos tenido tanto y mas difícil en distintos momento en SPA por mencionar un circuito. Previamente había un auto colisionado que demoró mucho en salir, maquinaria en pista y deficientes y confusas señales de aminoramiento de velocidad. Todo se conjugó para que el volante francés estrellara su modesto Marussia, la misma máquina a la que había llevado a puntuar en Mónaco del mismo 2014, y en lo que parecería una acción de rutina, se conjugara como una fatalidad inmensa que terminó hace pocas horas.

Personalmente, siempre le preguntaré a Ecclestone que siente en su gélido y arrugado corazón. El Gran Premio de Japón pasó por larga controversia por un tifón que impactó la zona. Se pudo evitar su ocurrencia o mejor, se pudo adelantar su ejecución. Podría imaginar al magro magnate aclarándome que los compromisos de la Formula Uno se deben cumplir contra viento y marea, sin importar el clima o que afuera del circuito hayan ráfagas de ametralladoras por represión civil en un ambiente antidemocrático.

Sí, Bianchi y familia lo sabían desde un principio. Ahora empiezan los tardíos debates que esperaban por su milagrosa resurección. Jules tenía un gran futuro de por medio y murió para formar parte de una estadística en donde había un gran salto. Quizás, desde la FOM pasando por FIA pensamos que el asunto era solo ecológico y comercial mas de mercadeo. No. La sensatez humana esta allí y el tema de seguridad es simplemente inagotable…

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Archivado bajo Día a día, Jules Bianchi

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