Fernando Alonso: El alto costo de simplemente ser.

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Aún recuerdo bien aquel cable de la agencia “EFE” cuando Michael Schumacher probaba la Ferrari V12 una vez fichado por Maranello. Con auténtico desdén, la agencia española de noticias revelaba que aquello no tenía mayor significado y remataba señalando lo poco importante que era la Fórmula Uno para España. Hablamos de finales de 1995.

No sabría el redactor que apenas seis años más tarde un tal Fernando Alonso movilizaría a este mismo país que en realidad siempre tuvo cultura y conocimiento de motores e infraestructura para ello, para pasar a convertirse en una de las figuras emblemáticas del deporte español junto a monstruos como por mencionar alguno Rafael Nadal o Andrés Iniesta.

La llegada de Alonso generó el involucramiento de grandes capitales como empresas de telecomunicaciones y de distintas índoles, actividad fébril en categorías inferiores del automovilismo español inspirados en su héroe y muchos años de vilo, de celebración, euforia pero también de tristeza por los logros y desaguisados que rodearon al “principe de Asturias”

Alonso despierta fervor y pasión, aceptación o rechazo en pleno. Sus detractores más recónditos lo consideran un “Subproducto” para movilizar las masas en España y más allá de sus fronteras. Un sustituto de Schumacher a conveniencia de las maquinaciones de Ecclestone y compañia. Una manera de mantener el hilo de interés tras la catástrofe que significó la muerte de Senna.

Del otro lado de la moneda, se encuentra la sumatoria de millones de almas que convertidas en locutores de radio y TV, analistas de “Socialmedia” prensa desbocada a veces sin el más mínimo rubor de objetividad y muchísimos mortales que se convirtieron repentinamente en especialistas de Fórmula Uno que sentenciaron que -Hace rato- Alonso es más que la sumatoria de Fangio, Clark y Schumacher juntos.

Pero vamos, también ha sucedido en el Reino Unido con todo y la larga cantidad de apellidos que han protagonizado en Fórmula Uno. Y en México, y en Argentina…

La verdad, ha sido genial en medio de todo. la “Alonsomania” ha servido para muchísimas horas de discusiones, la mayoría llevada a buen término. Y todo porque básicamente es simplemente cómo es: Auténtico. Y eso puede ser tan bueno como malo en los extremos y máxime dentro de la centrífuga que es la Formula Uno. Por ser como fueron, Gilles Villeneuve y Ayrton Senna no están entre nosotros. Y recuerdo entonces los dramáticos accidentes que tuvo el “nano” sea en Interlagos a principios de década pasada o en Melbourne en tiempos mas recientes.

Así, llegamos a este 14 de Agosto en donde decide colgar el casco en Fórmula Uno. Aunque deja abierta la rendija del retorno, basta con leer entre líneas su anuncio para saber que las probabilidades de que lo haga serán remotas. Su problema base es que no consigue un auto ganador o que siquiera le permita acercarse al podio. Pese a que confesamente es admirado en la grilla por enemigos y amigos, su actitud siempre hostil, defensiva, cáustica y como no -Genial y propia- le ha valido ser practicamente vetado en las tres fuerzas que dominan la Fórmula Uno actual desde hace ya algunos años.

Vetado, porque sea por su caracter innato o sea porque aprendió a moverse con los codos por la escuela “Briatore” Alonso cometió algunos errores actitudinales que le valieron una reputación complicada a lo largo de la parrilla. Errores grandes, gruesos. Desafió estructuras tan inflexibles como Ferrari lo cual es bastante decir.

Cuando Alonso migra con el éxito consagrado desde Renault a McLaren en un movimiento sensacional e inesperado, dejó su impronta en un caos interno del que formó parte. Razones mas, razones menos, llegó al extremo de atacar a su equipo y comprometerle para que luego estallara el “Spygate” con las consecuencias que todos conocemos. Siempre me quedó la duda ¿Un asunto de una jerarquía no respetada en un equipo que siempre fue abierto a la lucha interna como se demostró con Senna-Prost y Hakkinen-Coulthard?

Tras un forzozo regreso a la descafeinada Renault, Alonso tuvo la gran oportunidad de su vida al fichar por Ferrari. Nuevamente, la espectacularidad del suceso estremeció a la Fórmula Uno. El momento del ansiado tricampeonato y mucho más podría haber llegado. Necesitaba trabajar sin embargo, por largo rato y aguantar estoico. Liderar, escuchar, aportar y por supuesto, pisar a fondo. Tuvo una clara jerarquía designada como vimos ante el maleable Massa y pudo dominar sin ambages al duro Raikkonen. Pero no fue suficiente. Estuvo, cerca, muy cerca para finalmente renunciar a Maranello no sin antes desafiar a su jefatura. Perder en 2010 o en 2012 en el último hálito fue demasiado. Estaba convencido de que Ferrari no podría ganar. Y si bien ha pasado mucho tiempo desde su marcha y en efecto, no ha ocurrido, somos muchos los que pensamos que en 2017 habría ganado tomando en cuenta su poca predisposición a ceder bajo presión y cometer errores.

Lo mas difícil vino después: Caer en la tentación y en el juego de egos con Ron Dennis para regresar a McLaren. El proyecto con Honda le sedujo. Alonso no sacó cuentas, no reflexionó sobre la brújula perdida de Woking y sobre los riesgos que suponía la maniobra. Pudo mas el dinero, las promesas, el contrato y el orgullo de irse con el máximo rival de Ferrari. McLaren y él, se tenían que demostrar que eran tan grandes como para dejar atrás ese divorcio turbulento.
Y no funcionó como vimos. La primera señal vino de aquel incidente premonitorio en la pretemporada 2015 con el casi electrocutamiento del español. Sería el inicio de una desasroza, desordenada, dramática e inexitosa progresión que finalizó en 2017 con poca duda atizada por los vivos reclamos del español al motorista.

Finalmente, y aprovechando el resquicio de su contrato, Alonso decide marchar para seguramente dar mas marcha a su plan alternativo: Consagrarse como una “rara avis” capáz de adaptarse rápidamente a competencias distintas de lo mas alto del mundo a motor. Ya logró este año las 24 de Le Mans -Aunque justo sea decir que con un material muy superior al resto- y apuesta seguramente a Norteamerica con la Indy 500 en mente tras el buen sabor de la experiencia de 2017.

De los grandes momentos de Alonso podemos recordar muchos. Su primera victoria con aquel estilo tan depurado en Hungría, su momentazo con Suzuka y la 130R nada menos que luchando contra Schumacher. Su épica victoria en Valencia 2012, la espectacular contención a -Otra vez- Schumacher en Ímola 2005, o Singapur 2010 dejando exhausto a un Vettel que tenía un auto muy superior. Sin embargo, fue en 2017 cuando dejó bien patente su génesis de fenómeno cuando estaba en el “Pack” de potenciales ganadores de las 500 de Indianápolis hasta que su motor -Honda para mas señas- nuevamente cedió.

También, nos deja la cabeza impregnada de su impotencia cuando Petrov se convirtió en su muralla de frustración en Abu Dhabi 2010, o cuando minimizó a Vettel al señalar que competía contra Adrián Newey lo cual era de paso una bochornosa reclamación a Ferrari admirando a los autos de Red Bull.
Ni que decir de sus respuestas a la prensa y especialmente a los “team radio” algunos cargados de esa esencia de pureza de su caracter y otros de una acritud que desalentaría al mas motivado mentor de organizaciones corporativas.

El final ha llegado y las esperanzas de retorno no parecen tener mayor asidero. Alonso hará falta, mucha falta pero la Fórmula Uno superó eventos como la muerte de Senna demostrando que con todo la imperfecta que es, todos serán necesarios pero jamás indispensables. Al margen de lo que pueda conseguir en sus nuevos derroteros del automovilismo mundial, buscando afanosamente que se le reconozca como el piloto mas completo de la historia de la competición, al nano siempre le quedará esa duda sobre como se habría llenado su alforja de logros de muchos éxitos a no ser porque simplemente contuviera esa necesidad de ser, esa superposición de la actitud en pos de sus indudables aptitudes.

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Ricciardo: Entre el cielo y el infierno.

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Lo aventuramos antes de iniciar la temporada: Daniel Ricciardo era la piedra angular del mercado de fichajes. Aunque durante el transcurrir de los meses aparecieron otros interesantes movimientos -Muchos no concretados y empezando por el asunto Raikkonen-Leclerc- lo del volante australiano iba a dar mucho que hablar sobre todo, si se moviese del programa de Red Bull en donde sin duda alcanzó su reputación de piloto veloz, agresivo, con una personalidad única en pista que le permite cazar donde otros flaquean y además coronado con una actitud única dentro y fuera del paddock.

Daniel tomó su decisión y la misma ha sido completamente inesperada, máxime, cuando todo parecía indicar que acabada su opción de saltar a un coloso como Mercedes o Ferrari la lógica indicaba en que debía seguir con la tercera fuerza del campeonato que además es capáz de robar en ciertas circunstancias victorias a los dos dominantes. Una fuerza que recién tomó la valiente decisión de iniciar una alianza con Honda tras la catastrófica experiencia de los japoneses con McLaren.

Acá posiblemente esté la explicación -O parte de ella- de la decisión de Ricciardo. Red Bull es posiblemente el equipo con la mejor filosofía de “teamwork” en la grilla, con un personal técnico envidiable y un programa de pilotos único además de recursos fluentes. Pero incluso con todo esto sino tienes un motor hecho por o para tí, estás en clara desventaja. Su experiencia tetracampeona con Renault perteneció a una era en donde los V8 no eran tan determinantes y la aerodinámica, el chásis y los recursos formaban la trilogía del equilibrio. Llegados los V6, todo cambió y la complejidad y los costes además de la exclusividad del “know how” de la energía híbrida volvió a la Fórmula Uno en un asunto donde un propulsor potente, elástico y fiable prepondera sobre las otras áreas del monoplaza, algo, que no parece vaya a cambiar incluso para el tan mencionado año 2021 en donde los cambios podrían ser de menor calibre de lo esperado.

Se impone entonces la definición que para ganar y mas aún, aspirar al campeonato necesitas una de dos opciones: 1) Pertenecer a un constructor automotríz capáz de dispensar la enorme masa de dinero que implica el desarrollo de estos motores además de la bien conocida necesidad de recursos técnicos y humanos para que un equipo de Fórmula Uno sea exitoso y 2) Pertenecer a un equipo que teniendo sus propios recursos y genésis creadora de éxitos, tenga una alianza poderosa y de preferencia exclusiva con un fabricante de motores.

Ricciardo entonces ha migrado de la opción dos a la opción uno. Y es allí donde radicará en el futuro si ha tomado la escalera al cielo o la ruta a las brasas del infierno.

Renault es el único constructor que tenía un asiento disponible. Tienen historia, recursos y organigrama pero están en franco período de evolución, una evolución progresiva pero no radical, una evolución con saltos al vacío y recuperaciones. Su plan está diseñado a largo plazo, nadie menciona palabras como “Prontos resultados” o “Impaciencia”

Red Bull por su parte, se aventura a tratar de construir lo que McLaren no pudo. Ron Dennis tomó la decisión correcta pero quizás con el aliado equivocado ¿Pero porqué debería funcionar con Red Bull?

Es de suponer que Daniel y sus representantes han valorado la improbabilidad de resultados inmediatos para Red Bull o incluso una larga y traumática experiencia antes de que el plantel austríaco consiga los resultados que esperan.

Adicionalmente, otras razones podría ser su postura interna en el equipo que posiblemente no es la más cómoda desde el arribo de Verstappen que convirtió al holandés en una vedette inmediata. En Renault, Ricciardo es ahora el ganador y Hulkenberg -Que no es hueso fácil de roer- posiblemente no tenga un enfoque tan exagerado de la directiva gala si bien esta claro que conoce al equipo, tiene experiencia y buena velocidad.

¿Acertó Ricciardo? Solo el tiempo lo dirá. Sería una pena que palidezca en el plantel amarillo. Su apuesta es arriesgada y no convencional pero tampoco desquiciada. Si algo esta claro es que posiblemente en 2019 no le veremos subir al podio y menos ganar carrera salvo un salto cuántico con los franceses. Será extraño verle en la zona media de la grilla que además es ya un sector muy grande y parejo. Daniel necesitará que sus sonrisas estén llenas de paciencia y de la suerte que acompañan a quienes se mueven en el equipo correcto, en el momento correcto.

 

 

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F1: Las vacaciones mas prometedoras de los últimos años.

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Desde que la Fórmula Uno se plegó a un régimen de parón vacacional en Agosto, no se recuerda un período de tanto drama e intensidad como el de este 2018. El duelo en Budapest dejó a Hamilton mas líder como también a Mercedes si bien racionalmente, la avanzada ferrarista con la evolución de la SF71H ha probado que el mejor monoplaza les pertenece desde hace ya unas cuatro o cinco carreras detrás.

Sabiamente, el director ejecutivo de la marca de Stuggart ha sintetizado que “No siempre gana el mejor auto” lo cual abre el debate: ¿Es Ferrari aún un equipo en vías de cohesión? Posiblemente. Para Maranello los últimos días tuvieron un matíz oscuro con la repentina muerte de su máximo dirigente Sergio Marchionne. Pero enfocándonos en el detalle notaremos que la vulnerabilidad ha llegado a manos -Otra vez- de su punta de lanza: Sebastián Vettel. El equívoco en Alemania y la falta de mas arrojo bajo la lluvia en la calificación en Hungría, abrieron la puerta a que su archirival mostrara concentración, Supra Talento y autocontrol al límite.

Pero a fin de cuentas, son apenas 10 puntos en el tablero de constructores lo que separan a los dos colosos en presupuestos, recursos y génesis automotriz. Parte de ello se debe a la consistencia de Raikkonen que habrá complicado a Jhon Elkkan en mantener o no la osada intencion de subir a Leclerc en pos del finés para 2019.

Entrados ya en el cese de actividades “relativas” en el gran circo, dos noticias irrumpen con fuerza: El deterioro en la salud de Niki Lauda -Que también dirige en Mercedes- y el sorpresivo fichaje de Ricciardo que se ha birlado con su risueña y inocente estampa a todos, dejando un boquete enorme en Red Bull. Pero es mucho mas que eso, al menos ocho pilotos tendrán opción de movimientos tan imprevisibles como el del australiano en las próximas semanas. La ansiedad se apodera del mercado de fichajes porque en Fórmula Uno se trata o bien de moverte en dirección al mejor auto posible que te haga visible en la “Gran vitrina” de los grandes, o apostar al mejor equipo que en el futuro generalmente no tan inmediato, pueda darte la suerte de ganar carreras y/o campeonatos. Y eso fue lo que hizo Ricciardo.

Además, la jauria tiene los dientes afilados. Hay un botín llamado “Force India” que todos quieren. A fin de cuenta hablamos de la 4ta fuerza del campeonato 2017. Puede ser una gran oportunidad para que Mercedes irrumpa con fuerza en la grilla teniendo mas peso político como también, una gran opción para que una coalisión de intereses tome el control y ofrezca estabilidad y desarrollo al equipo indio.

No parecen unas vacaciones que vayan a caracterizarse con la metáfora de un adolescente en un sofá jugando robóticamente Fortnite. Parece que podremos ver mas, mucho mas.

 

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“Siempre hay que creer”

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Como el mejor de los mentores, coaches, conferencistas. Su frase clara e indeleble quedó demostrando su enorme grandeza -Cuando se lo propone- El mismo Lewis Hamilton que no acepta perder y que ve monstruos en su cuarto oscuro maniobrando largadas premeditadas en su contra, se repone en el próximo paso. Y lo hizo, bajo una enorme presión gestada el mismo día sábado cuando no tuvo otra opción que ceder ante un fallo del que todavia cuesta creer si fue él quién lo propició (y su equipo lo protege con la versión del fallo hidráulico) o ciertamente fue una inoportuna demostración de lo exhausta que esta la maquinaria germana para enfrentar el vendaval de los motores Ferrari y los desarrollos que hacen del monoposto rojo el mejor monoplaza.

Un mejor monoplaza que sin embargo, necesita ser conducido con certeza, precisión y sensatez. Sebastián Vettel es mas que eso pero su sensatez tiene puntos negros, lunares, pecas cargadas de adrenalina y ansiedad. Botó una carrera y un esfuerzo de todo el fin de semana que le habría ampliado el margen. Ahora sus archirivales retornan al protagonismo. Dentro de su casco aún deben retumbar la enorme cantidad de almas bramiendo en pos de su infortunio ¿Porqué si es alemán?

Mientras tanto, Bottas y Raikkonen no se creen su papel de protagonistas ni desafiantes de estructuras y órdenes. Los finlandeses deben hacer ruborizar a Mika Hakkinen. Uno, al menos nítido en su petición de claridad en la órden de respaldar a su compañero. El otro, desafió sin éxito al ganador y luego fue contenido. Ambos, displicentes, aceptaron su papel.

Hay que creer. Y realmente nadie parece creer tanto como Hamilton. Esa energía personal que roza la arrogancia y el excentricismo se convierte en la demostración de que su linaje es el mismo de las grandes figuras de la Fórmula Uno de todos los tiempos. Y hace dudar -Además- que su rival directo tenga el calibre para creer con su fortaleza.

 

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Tres en fila y pasiones al máximo.

Tras salir de Paul Ricard con un sabor a monotonía y predecibilidad, Austria e Inglaterra han sido testigos de excepción de un vuelco total en el campeonato, especialmente en las emociones que acompañan su marcha. En buena manera todo es un asunto de acción y reacción: Ante la apuesta evolutiva de Mercedes y su propulsor maximizado un paso arriba, Ferrari contraatacó en la mera casa de la factoría de sus rivales y el sagrado “totem” para su piloto insignia, trabajando en el fondo piso, ajustando la aerodinámica y creando una mayor adherencia. Justo el motivo por el que James Allison migró el pasado año de Brackley a Maranello.

El resultado ha sido un monoplaza aún mas capáz, mas flexible y con ninguna flaqueza en sus áreas de desempeño.

A pesar de la apuesta los sábados en Spielberg y Silverstone de las flechas de plata, sus pilotos han fallado en ambos intentos de conservar el liderazgo del Gran Premio y esto ha sido la puntada para un desarrollo inesperado de los sucesos. En el Red Bull Ring las puertas se abrieron de par en par para que los austríacos y el ejemplar talento de Verstappen se llevaran el botín pero a fin de cuentas con la recompensa para Vettel en lo que ha dominio del campeonato se refiere.

En Silverstone las cosas han ido a un extremo pleno. Hamilton desde el viernes avisó su determinación en convertirse en el único ganador de seis Grandes Premios y mas aún, cinco de manera consecutiva. El sábado nos hizo vibrar liderando una pole en donde a último momento sacó un giro perfecto. Sin embargo, enmarcar a tres autos dentro de la franja imaginaria de 0.098 segundos hizo valer que en Maranello confiaban en un domingo cerrado. El desafío estaba sellado.

Fue así como entonces Lewis falló mínimamente en la largada y de sese modo Vettel tomó el control no sin antes recibir un nuevo “Plus” cuando su compañero tocó al inglés enviandolo al fondo del pelotón. En adelante, le tocaría al moreno hacer una sensacional remontada mientras Kimi y Bottas terciaban en sus propias aspiraciones para desafiar a Vettel.

Las últimas 10 vueltas del Gran Premio inglés mostró por vez primera en la Fórmula Uno moderna una estupenda batalla entre cuatro bólidos de los dos equipos líderes. Previamente, habíamos podido comprender la enorme diferencia de desarrollo y prestaciones de sus factorías que hicieron ver a las batallas de la zona media como el equivalente entre el LMP1 y LMP2 del campeonato WEC o, como el abismo entre las motos oficales de la Moto GP y las que son clientes.

Vettel lo resolvió. Perjudicado por la aparición del auto de seguridad el germano que además corrió tocado por problemas en su cuello, asestó un magnífico adelantamiento a Bottas que emergía haciendo el milagro de potencialmente ganar y minimizar el ego de Mercedes. Era la primera del año pero Sebastián insistió y con frialdad y certeza logró en pista resolverlo a favor, también apoyado por la superioridad de gomas frescas. Bottas se hundió dando paso su compañero que terminó a espaldas de su máximo rival mientras Raikkonen añadía un tercer Gran Premio en una gran forma, recuperado de su merecida penalidad y cerrando el podio.

Afuera del asfalto, la batalla continúa, Actitudinalmente Hamilton ha probado que su genio sigo siendo equivalente a su inmadurez emocional para aceptar una derrota. Si en Austria latigó a su equipo por fallar en la estratagema táctica, en casa no ha dudado en suponer un complot de Ferrari para su perjuicio. Y ha sido acompañado por la directiva de Stuggart.

Las heridas están abiertas y de momento el campeonato vuelve a tomar el color rojo Ferrari. Viene el descanso, y la guerra de desarrolllos seguirá en las factorías. El balance en circuitos que se esperaban “todo Mercedes” es desfavorable para los campeones vigentes y ahora Ferrari intentará desde acá y hasta las vacaciones de verano en asestar todo su poder para hilvanar un campeonato a su favor.

Afortunadamente falta mucho por ver.

 

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Round 1 de 3: El retorno de Paul y las intrigas de siempre

 

Victoria de Lewis Hamilton en Paul Ricard en la vuelta de la Fórmula 1 a Francia

Llegamos y nos fuimos de Paul Ricard. Las imágenes de la Fórmula Uno de los 80 y 90 nos paseó en nuestras mentes especialmente al final de la recta de largada. Mas allá de eso, también fueron noticia las confusiones que generaban las zonas de escape y sus incómodas pinturas que parecían arte cinético. Dentro del monoplaza tenias una impresión interesante pero fuera de él, sea en las tribunas o sea en las cámaras de Televisión mirabas otra cosa. El Gran Premio francés regresó con asignaturas pendientes y ni que decir de los muchos partícipes que aún se quejan amargamente por el caos de los accesos para ingresar o salir. Pero vamos, en el mundial Rusia 2018 si sucede eso poco nos enteramos y poco nos importa.

¿Porqué será ese misterio de que el seguidor promedio de Fórmula Uno se interesa por cosas como que mencionen como emprendedor a un mafioso, porque un DJ famoso salga en cámara o porque los franceses hicieron colas de horas para entrar y salir cuando en latinoamerica es una constante para ir a un concierto de 5000 personas? Sencillo: Porque todo es predecible y exacto allá adentro. Sabías que Mercedes y Hamilton habían regresado con la misma forma de Barcelona sea porque la evolución del híbrido alemán ha tomado forma o sea porque simplemente como dice Totto Wolff estamos ante una Fórmula Uno de cambios rotundos de jerarquía de un circuito a otro. La puesta a punto en la que los caprichos artificiosos de las Pirelli juegan un papel fundamental, parecen tener la respuesta.

Mas interesante que los incidentes de primera vuelta en donde -Otra vez- la cabeza caliente de Vettel ha volteado el campeonato a favor de Hamilton de una manera mas confortable de lo que debió ser. Mas interesante que la espectacular calificación de Leclerc han sido los entretelones previos al Gran Premio con la decisión de Red Bull de migrar a Honda. Nuevamente, pesa -y mucho- tener una condición de “Works team” en la que los energéticos ponen fin a una relación desgastada con Renault que sin embargo, permitía ganar de vez en cuando y conservar con tranquilidad el tercer lugar del campeonato en medio de fiestas monumentales y pilotos de altísima calidad. A fin de cuentas, es un experimento de dos años a ver si lo que no funcionaba en Honda mas allá de una evidente desfase de la obtención de una máquina fiable y potente es también un asunto de sinergías y extracción de lo mejor de cada uno. Como no ocurrio en McLaren.

Y hemos dicho McLaren. El peor resultado del año. Al fondo con su viejo rival Williams. Desconcertados. Erráticos. Apartados de la zona media que bien luchada ha sido por Haas y Renault y casi por Force India y Sauber. Alonso salió de la épica de Le Mans con un Toyota todo poderoso a un monoplaza que según Zak Brown esta extraviado no por el túnel de viento en Colonia (Que ironía, de Toyota) sino por la lectura de ese túnel de viento, por ese algo que desde 1999 no logran leer. Vaya.

Y entonces Alonso deberá decidir -Según su propia presión- si por fin se aparta de la Fórmula Uno en la que mas nunca podrá volver a ganar campeonatos y seguir su ruta de piloto “Super versátil” que le falta solo la Indy 500 y el acertijo es: Correr solo esa carrera en 2019 o el calendario completo con una McLaren tentada para correr Indy, WEC, Super Turismos o regatas de vela en la Isla del hombre en UK. Y todo porque no hallan como regresar a la ruta ganadora en Fórmula Uno.

Pero siempre habrá espacio para ofrecerle 20millones a Ricciardo que no se ha sentido mal recibiendo tamaña oferta mas allá de que lo condenaría a la enorme filosofía de Ron Dennis: Vivir en un estado de optimismo y exigencia que no se corresponde con los resultados.

Mientras tanto, algunos ilusos creen que Sergio Marchionne podría colocar a Charles Leclerc en la butaca de Raikkonen que -Casualidad- hace un buen trabajo este fin de semana en Paul Ricard. Ferrari repite hasta la saciedad que solo contrata pilotos que sepan ganar no solo carreras sino mejor aún, campeonatos y van a fichar a un imberbe que cada vez lo hace mejor y nos entusiasma a todos. Pero si de eso se trata, Helmut Marko dentro de si, diría que el peor año de Max Verstappen no fue en el que ganó en su primer intento. Y Ferrari ya quisiera tener un programa de pilotos como el de Red Bull Racing.

Pero quizás, Sergio, se irrite por las afrentas de Di Montezemolo que lo tilda de celoso. Quién quita.

 

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A la espera de la revolución francesa

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Ni Mónaco ni Canadá nos depararon grandes emociones. Las carreras de este año son ganadas por la interpretación del circuito. Parece especialmente decisivo el tema de los reglajes, de la puesta a punto lo que esta decidiendo quién esta arriba y quién mas abajo. El tránsito desde el primer toque en el asfalto desde el viernes tiene especial significado hasta el domingo. Será por ello que los “Long runs” en las primeras de cambio es tan importante. Corren malos tiempos para los que desestiman el fin de semana completo y como contexto.

Sin embargo, no hablamos del valor técnico y casi artesanal que significa poner en órden el “Puzzle” que es cualquier monoplaza de competición. Por encima de esto, hablamos del factor estratégico que implica conseguir una puesta a punto acertada con dos factores predominantes. El primero por supuesto los caprichosos compuestos Pirelli. Al fabricante italiano se le instruye creatividad e impredecibilidad en sus acciones y cumple. El compuesto “Hyper” blando ha sido la vedette y ya en Canadá todos mas o menos parecían adivinar de que va: Una goma con una ventana de utilidad muy corta y fulgurante que deberá compensarse con el artificio de una vida corta para dar (o recibir) el paso de un compuesto mas duradero y racional.

Lo otro que esta decidiendo como factor predominante es la dinámica de la sensibilidad de la aerodinámica y su incidencia en el chasis. Miremos los apéndices que desde pretemporada nos desvelan: Bargeboards, pontones… Siguen multiplicándose junto a los apéndices en alerones delantero y al control de los flujos de aire en el fondo plano. En Barcelona Mercedes nos dejó una sensación de haber encontrado “el paquete” pero dos carreras después, parece que el reasfaltado del trazado catalán fue su mejor apuesta de comprensión. Canadá era un circuito que le venía de perlas y en el mas “stop and go” de los trazados de todo el calendario, el chásis del W09 crujió con los caprichos que tanto teme la dirección técnica de Brackley.

Mónaco fue un asunto de tránsito para que Red Bull pusiese en perspectiva su usual desparpajo donde hace falta piso y efecto suelo. A Canadá llegamos mirando las evoluciones motor en donde Renault ascendió unas décimas junto a Honda mientras que Mercedes se guardó -Quién sabe por cual razón- su próximo paso.

A todo lo anterior, Ferrari es el claramente mas homogeneo y es el factor humano el que le juega en contra en el campeonato constructores con un Raikkonen que perdió el buen salto inicial del año mientras Vettel se mueve firme y con soltura al mando de su bólido. El monoposto de Maranello es una versión evolucionada y estable de su predecesor de 2017 y todo parece indicar a tenor de la manifiesta incomodidad de Hamilton que es buen momento para abrir brecha por parte de Sebastián mientras Mercedes vuelve a poner en orden el conjunto y el equilibrio.

En todo caso, todos queremos que ese gran retorno de Paul Ricard sea una verdadera revolución en emociones y que el soporífero espectáculo de predecibilidad, alternabilidad técnica y la apuesta a luchas cuerpo a cuerpo a pista sean las constantes. Felizmente, los chicos de Red Bull están en ascenso y equilibrio y Bottas parece dispuesto a seguir subiendo el listón y con ello su permanencia en Mercedes.

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